LA REVOLUCIÓN REFORMISTA DE
LEOPOLDO LOPÉZ:
Jugar al ajedrez es un deporte
que implica una altísima concentración y entrenamiento, pues el objetivo es
acorralar al Rey. En este juego al mejor estilo del Olimpo griego podemos decir
que Maduro es el Rey Negro. Pero ojo, en
el ajedrez nunca se mata al rey, solo se le acorrala, hasta obligarlo a
entregar territorio.
Una manifestación violenta y que
gritaba la muerte del presidente, carecía de pasividad alguna de triunfo, pues
bien, la corrección ocurrió. La manifestación se tornó pacifica en un 90% y Leopoldo López se entregó a las
autoridades.
QUE JUGADA LA DE ANATOLY KARPOV,
simplemente un jugador posicional que
buscaba exprimir cualquier pequeña ventaja de una posición y torturar a su
oponente al ejercer presión. Pues
Leopoldo López lo logró, acaba de pasar de ser una Torre para enrocarse como el
nuevo líder nacional de la oposición ósea, es el Rey Blanco.
El gobierno no tiene posibilidad
de declararlo culpable, pues los poderes públicos se encuentran secuestrados
por el poder ejecutivo. Ningún veredicto de culpabilidad podría creerse libre
de prejuicio, sino un nuevo ejemplo de abuso de poder y persecución política. No
pueden congelar el expediente como siempre hacen y olvidarlo en la cárcel. Pues
la calle huele a humo, y el pueblo sabe hacia dónde dirigir la violencia.
Aunque mantengas un león
encerrado, nunca dejara de ser León.
¿Qué hacer ahora? El juego apenas
comienza, y hay que trabajar tan solo dos frentes: el primero es el
constitucional, se debe solicitar la nulidad de LA LEY HABILITANTE por ser un
acto claro de corrupción legislativa y el segundo frente es comunicacional, la
oposición debe comerse a La REINA NEGRA.
Entonces, ¿Quién será la Reina Negra? Nadie mejor para ese papel que el teniente
de los ojitos lindos, Diosdado Cabello. Pues ya todos sabemos quién es la Reina
Blanca, un poco flaca, pero muy querida por su pueblo.
¿Cómo comerse a la reina negra?
Es fácil, pues esta reina puede ser culpada de los colectivos armados, de
apropiación indebida, de peculado doloso, de enriquecimiento ilícito y lavado
de capitales. El hombre fuerte de la revolución es al mismo tiempo, el eslabón
más débil.
¿Por dónde comenzar? Es fácil,
investigar el movimiento financiero de Eveba y atún Margarita.
En otras palabras, la revolución
reformista iniciada por Leopoldo López deberá usar el mazo contra quien corrompe
el poder militar. Un golpe de estado no es viable y es anticonstitucional, pero
darle en la cabeza al padre de la corrupción rojita, sería un triunfo para
Venezuela, y las cosas empezarían a mejorar para todos los que amamos esta
patria, incluso para nosotros los chavistas.


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